
Luego, al
inaugurar el museo del Borne, convertido en sancta
sanctórum del separatismo, le poseyó el espíritu de Martin Luther King en
su lucha por los derechos civiles, emparentando con los abolicionistas del
siglo XIX. Fue, digno y altivo, la reencarnación de uno de esos negros cimarrones
de Alabama (con los que traficaban Güell, Xifré o el marqués de Comillas) que
no bajan la mirada ante los capirotes siniestros y puntiagudos del Klan…
mientras arde la cruz en la noche sureña. También ha sido en Israel un justo
entre los hombres, más que Schindler o Sanz Briz. Tocado con la ritual kipá, depositó un papelito en el Muro de
las Lamentaciones. Su deseo: que me toque la grossa de la lotería.cat… deseo que repetía en un bisbiseo como
si fuera un versículo de la Torá al
tiempo que rendía homenaje a las víctimas de la Shoá, el Holocausto. Y se trajo en la valija la copia de un manual
para espías principiantes que el Mossad
reparte a sus becarios y que será la piedra angular de la futura CIA catalana.
Pero en la India ha dado rienda suelta
a toda su potencia espiritual. El viaje ha sido una revelación para Mas, en
adelante, el Mas-hatma, pues la vida
y obra de Gandhi es la luminaria que guía sus pasos en las tinieblas y la senda
de la liberación, el shambala que le
dirigirá al Shangri-La de la soberanía. Se pintó un tercer ojo en la frente,
para escudriñar en el interior de los hombres, y entre levitaciones, asuras de yogui kundalini y meditación
trascendental, om, om, om, se dio un
baño lustral en el Ganges, que en casa trocará por el Besós o el Llobregat. Sin
más pertenencia que un cacillo para su frugal dieta, unos granos de arroz
hervido y unas hojas de betel, el santón Mas-hatma
se cubre con una túnica humilísima y en ayunas habría de purgarse, como hacía
el apóstol del pacifismo, su venerado maestro Gandhi, libando una buena dosis
de orines. Hay quién dice que no serían los suyos, sino los de Junqueras, pero
él, con esas mandíbulas como de Ken, el novio de la muñeca Barbie, tiene buenas
tragaderas. Sospechamos que ese hábito extravagante le provocaría halitosis,
pero eso le importa un bledo, pues mira adelante y persevera en su camino de
perfección.
Nota.- Es la segunda
vez que Mas comparece en este apartado, por lo que sus méritos para optar al
honorífico galardón de patán del año están fuera de toda duda.
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